Por qué siempre estoy construyendo algo fuera del trabajo
Cuando no estoy trabajando para un cliente, normalmente sigo delante de una pantalla, o delante de un sintetizador. Construir una app propia, rehacer una web que me lleva semanas molestando, o producir una canción que llevo días con ella en la cabeza. Para mí eso no es lo opuesto al trabajo, es exactamente el mismo tipo de energía.
Quien me conoce del mundo de las ventas sabe que siempre me ha impulsado crear algo tangible: un ambiente, una conversación, un acuerdo. Hoy ese mismo impulso está en otro sitio, en un código que por fin hace lo que tiene que hacer, o en una línea de bajo que por fin encaja. Es la misma satisfacción, solo que en otra forma.
En Elevate Group eso se traduce directamente en cómo trabajo: no solo asesorar, sino construir yo mismo. Del concepto a algo que realmente funciona, ya sea una página web para un cliente o una canción para mí. Ese hábito de terminar las cosas, no solo pensarlas, es exactamente lo que aporto a cada proyecto.
Hacer música, además, no tiene fecha límite, ni cliente, ni crítica después. Precisamente por eso me mantiene afilado: es el lugar donde puedo experimentar sin que tenga que dar ningún resultado. Y ese tipo de espacio, para probar sin presión, es a menudo donde encuentro las ideas que después sí aplico al trabajo.
Para llevarte: quien sigue creando, incluso cuando no tiene que hacerlo, se mantiene más afilado para el trabajo que sí importa.